Por una sana sanación

Este blog es una apuesta por recuperar un poder que a lo largo de la historia hemos ido delegando, de tal forma que para casi todo necesitamos un especialista. Por el tipo de sociedad en que vivimos, la medicina se ha desarrollado tratando los síntomas mediante compuestos sintéticos patentados por las industrias farmacéuticas, que en muchas ocasiones son excesivamente agresivos para la salud. Con el tiempo se ha ido despreciando el conocimiento más ancestral sobre medicina, como si de algo infantil o superado se tratara, cuando la realidad es que la naturaleza es la farmacia más completa que pueda existir (si es que somos capaces de cuidarla como se merece). Así que, por una parte, se trata de un aprendizaje personal, que creo merece la pena compartir, sobre el poder de los tesoros que pone a nuestra disposición la tierra.

Por otra parte, es fundamental recuperar y desarrollar el sentido de las enfermedades. Estamos acostumbrados a ver la enfermedad como algo que nos sobreviene y contra lo que tenemos que luchar para destruirlo. Tras años de estudio, reflexión y experimentación propia, ya no me es posible verlo así. La enfermedad cae sobre nosotros, sí, pero somos responsables de lo que nos pasa y está en nuestras manos sanar a través de un trabajo intenso en lo más profundo de nosotros mismos. Si no se produce el trabajo interior, no importa lo que los medicamentos puedan hacer por uno.

He tenido varias lámparas que me han ayudado a ir desvelando esta realidad oculta por el olvido, que son la base y las fuentes de lo que aquí se exprese. Espero que sean múltiples, pero los pilares de mi conocimiento sobre qué es la enfermedad y cómo sanar son el trabajo de autores como Alejandro Jodorowsky (artista) a través de la psicomagia y psicogenealogía; Dirk Hamer(médico), creador de la Nueva Medicina Germánica; Dethlefsen y Dahlke (psicólogo y psicoterapeuta), autores del libro La enfermedad como camino; y, en general, porque sería muy amplio, la filosofía oriental. Si algo tienen todos en común, es el convencimiento de que la enfermedad se origina en nosotros mismos y la búsqueda del origen es el inicio de la sanación. Y la salud se encuentra tras el paso a la acción.

No somos seres mecánicos aislados. Somos mundos con riquezas infinitas, con infinitas relaciones, verse como una máquina que se estropea es un gran límite porque imposibilita actuar sobre el origen del problema, prestando atención sólo a las consecuencias. Coger un resfriado no depende sólo de que esté pululando el virus cerca, sino de cómo estén mis defensas en ese momento. Y eso depende de mí (por ejemplo, por mi estado de ánimo).

Espero que resulte bello y útil.

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