Acederas y pimpinela

  • Nacen las acederas, y pimpinelas con grande abundancia, por los prados, y si queréis sembrarla, sea en la Primavera, en tierra gorda, y quieren al principio mucho riego; y trasplantadas, dejarlas después a su discreción, no temen el frío, el hielo, ni el agua, aunque sea con abundancia: las hojas de la acedera asadas entre el rescoldo, tienen virtud singular para resolver e1 humor de los ojos: su simiente pulverizada, y bebida en agua, o con vino, cura la disentería, o cámaras de sangre; puesta dicha yerba con vinagre, y comida por la mañana en ayunas es preservativa para la peste: sus hojas picadas, y puestas encima de los pulsos, mitigan el ardor de las calenturas: la pimpinela que se cría en los huertos, se come en ensalada; la cual tomada en bebida, es singular remedio para el flujo de sangre, y el menstruo de las mujeres, y el flujo de vientre; y también es buena para desecar las llagas, y úlceras, aplicándolas en forma de emplasto, y es muy estimada en tiempo de peste: dícese, que usando mucho esta yerba, preserva de enfermedades peligrosas. (Lecciones de agricultura).
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