Mostaza

  • Dícese de la mostaza, que quiere la tierra gorda; siémbrese en el Invierno, no muy espesa, y quiere el riego a menudo; y en las tierras donde ella se cría, es muy dificultoso sacarla de ella, porque su simiente, se conserva en la tierra cinco años, y cuanto más nueva, es mejor para sembrar, y también para comer: se conoce su bondad, gustándola entre los dientes; si es verde dentro, es buena, y si se mostrase blanca, es señal que es añeja, y ésta no es buena para sembrar, ni para comer, será bueno trasplantarla, y si la queréis para simiente, no lo hagáis de ningún modo; es la mostaza caliente, y seca en el cuarto grado: la simiente picada, y puesta debajo de la lengua, vale mucho para la perlesía de la lengua, y para cualquiera otra parte, poniéndola en el lugar enfermo, con un taleguito lleno de ella, en que primero haya hervido con buen vino: el polvo de ella tomado por las narices, purga las superfluidades del celebro: su decocción, apacigua el dolor de los dientes, procediendo de frialdad, y bebida, rompe la piedra de la vejiga y provoca al menstruo a las mujeres: el aceite de la simiente de la mostaza, es excelente para la gota ciática, y también para la debilidad de los miembros. (Lecciones de agricultura).
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